esas pelis de pianistas
La primera que realmente me hizo mella fue la oscarizada El pianista, que cuenta la historia de Wladyslaw Szpilman durante la segunda guerra mundial. El momento cumbre de esa película es cuando el nazi le pide que toque para demostrar su profesión. En ese momento conocí la balada nº2 de Chopin, virtuosismo romántico sumado a la tensión de la escena que hizo que se me pusieran los pelos de punta.
Después de ver esa escena volví a tocar el piano sólo por intentar, algún día, llegar a tocarla.
Por supuesto no pasé de la mitad pero simplemente intentarlo compensó el esfuerzo.
Recomiendo encarecidamente la banda sonora, plagada de joyas de Chopin.
Es una gran película tanto por la excelente dirección por parte de Roman Polanski plagada de detalles como por la interpretación de Adrien Brody que le llevó al Oscar.
Cabe destacar el papel del piano durante toda la película, especialmente cuidado, mostrando las manos del interprete en muchos momentos. Incluso el propio actor tuvo que aprender a tocar y queda bastante convincente.
La otra película que también me gustó en ese aspecto fue Shine y la obra en este caso es el tercer concierto de Rachmaninof, considerada una de las obras más difíciles de tocar(por si hace falta registrarse). La película trata de la vida de David Helfgott, quien aún sigue dando conciertos por el mundo.
El momento cumbre de esta película es cuando el joven David toca la obra en cuestión perfectamente caracterizada y al terminar se desploma ante todo el auditorio. Lo mejor de la película es el actor principal tanto de joven como de adulto (Geoffrey Rush). Realmente conseguido.
Es una obra monumental de unos 45 minutos dividida en 3 movimientos llenos de excesos acompañados por la orquesta. Sé que no es fácil escuchar una obra de tal duración pero sólo por la ovación final de la grabación en directo merece la pena.
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